Mientras otros estados llevan años utilizando incentivos para atraer películas y producciones televisivas, Central Florida intenta recuperar terreno y construir una industria cinematográfica capaz de generar empleos, talento e inversión permanente.
Por Marcos A. Tejeda
Publisher & Editor-in-Chief
El Sol de la Florida
ORLANDO, Florida .— Durante años, Florida tuvo casi todo lo que una gran producción cinematográfica podía pedir: clima favorable durante buena parte del año, playas, grandes ciudades, comunidades históricas, infraestructura turística, aeropuertos internacionales y una considerable reserva de talento creativo.
Sin embargo, cuando los productores comenzaron a decidir dónde invertir decenas o cientos de millones de dólares en películas y series, muchas veces Florida dejó de ser la primera opción.
Georgia, Louisiana, New Mexico, New York y otros estados desarrollaron programas de incentivos capaces de modificar directamente el presupuesto de una producción. Florida, en cambio, perdió competitividad.
Ahora Orange County intenta cambiar esa ecuación.
El condado ha puesto en marcha un Film Incentive Program de $25 millones durante cinco años, financiado con ingresos del Tourist Development Tax, con el objetivo de atraer películas, series de televisión, producciones para plataformas de streaming y comerciales a Central Florida. El programa contempla $5 millones anuales entre los años fiscales 2026 y 2030.
No se trata simplemente de conseguir que una estrella de Hollywood filme algunas escenas en Orlando.
Lo que está en juego es mucho más importante:
¿Puede Central Florida convertir nuevamente la producción audiovisual en una industria permanente capaz de generar empleos, empresas y oportunidades para sus artistas?
La batalla detrás de las cámaras
Cuando el público mira una película suele pensar primero en actores y directores.
Pero la industria audiovisual funciona como una pequeña economía itinerante.
Una producción necesita camarógrafos, iluminadores, sonidistas, maquillistas, diseñadores, carpinteros, electricistas, asistentes, vestuaristas, editores, transportistas, especialistas en efectos visuales, restaurantes, hoteles, vehículos, oficinas y decenas de otros servicios.
Por eso los gobiernos compiten por atraer rodajes.
Orange County sostiene que su programa fue creado precisamente para impulsar la economía creativa, generar empleos y utilizar las producciones audiovisuales como una herramienta adicional para estimular el turismo y la actividad económica.
Las producciones elegibles pueden recibir un reembolso de hasta 20% de determinados gastos y nómina realizados en Orange County, con un máximo de $1 millón por proyecto.
Para producciones de cine y televisión, el programa establece requisitos que incluyen un mínimo de $400,000 en gastos directos elegibles dentro de Orange County y por lo menos 25 noches de hotel.
En otras palabras, Orange County está utilizando dinero generado por el turismo para intentar desarrollar otra actividad económica que, a su vez, podría generar más turismo.
El problema: otros estados llevan años de ventaja
Aquí comienza la parte más importante del análisis.
Orange County no está compitiendo únicamente contra Miami, Tampa o Jacksonville.
Está compitiendo contra Atlanta, New Orleans, Albuquerque, New York y, dependiendo de la producción, incluso contra mercados internacionales.
Georgia se convirtió durante años en uno de los principales ejemplos de cómo los incentivos pueden transformar una industria audiovisual.
El estado ofrece un crédito fiscal base de 20% para producciones calificadas, con oportunidades adicionales bajo las reglas de su programa promocional.
Louisiana mantiene igualmente un importante programa de incentivos para producciones cinematográficas, comenzando con un crédito base de 25% sobre determinados gastos elegibles y ofreciendo incentivos adicionales en ciertas circunstancias.
Frente a estructuras de esa magnitud, los $25 millones de Orange County representan una señal importante, pero siguen siendo una apuesta relativamente modesta.
Ese será uno de los principales desafíos.
Florida tiene las localizaciones; lo que necesita es continuidad
Una de las grandes ventajas de Florida es que no necesita inventarse una imagen cinematográfica.
La tiene.
Miami puede representar una metrópolis internacional.
Orlando puede ofrecer centros urbanos, suburbios estadounidenses, parques temáticos, resorts, centros de convenciones y ambientes futuristas.
Las costas permiten recrear escenarios tropicales.
Las pequeñas ciudades pueden representar comunidades tradicionales del sur de Estados Unidos.
El estado también cuenta con importantes aeropuertos y una extraordinaria infraestructura hotelera.
Pero para un estudio cinematográfico existe una pregunta que muchas veces resulta más importante que la belleza de una localización:
¿Cuánto costará producir allí?
Las películas y series son también empresas.
Los productores comparan presupuestos.
Si dos estados pueden ofrecer escenarios similares, pero uno reduce considerablemente los costos mediante incentivos, la decisión económica puede imponerse sobre la preferencia artística.
Orange County intenta construir un ecosistema
El programa no debería evaluarse únicamente por cuántas películas consiga atraer durante su primer año.
Su verdadero éxito dependerá de si logra crear algo mucho más difícil:
una industria que permanezca después de que las cámaras se apaguen.
Para conseguirlo, una producción debe generar trabajo para residentes.
Esos trabajadores necesitan continuidad.
Las compañías de alquiler de cámaras necesitan clientes.
Los técnicos necesitan producciones consecutivas.
Los estudios necesitan actividad.
Los jóvenes que estudian cine, actuación, producción, animación o efectos visuales necesitan saber que pueden construir una carrera profesional sin abandonar Florida.
De lo contrario se crea un círculo perjudicial.
Las producciones no llegan porque no existe suficiente infraestructura.
La infraestructura no crece porque no llegan suficientes producciones.
Y los profesionales terminan trasladándose a ciudades donde sí existe trabajo permanente.
Los incentivos pretenden ayudar a romper ese círculo.
La apuesta de Jerry Demings
El alcalde de Orange County, Jerry L. Demings, ha presentado el programa como parte de una estrategia para fortalecer la economía creativa del condado y posicionar a Central Florida como un destino más competitivo para la producción audiovisual.
La iniciativa comenzó mucho antes de abrirse el proceso de solicitudes.
El Tourist Development Council respaldó el programa en septiembre de 2025 y la Orange County Board of County Commissioners lo aprobó posteriormente en noviembre. Las políticas y procedimientos fueron aprobados en febrero de 2026 antes de abrir el proceso para recibir solicitudes.
Eso significa que el proyecto ya dejó atrás la etapa de propuesta política y entró en su fase operativa.
Una figura clave: Jen Pennypacker
Orange County también designó a Jen Pennypacker como administradora del nuevo Film Incentive Program.
Su nombramiento resulta significativo porque Pennypacker cuenta con experiencia directamente relacionada con la industria audiovisual de Central Florida.
Según el condado, trabajó durante 12 años como Business Development Director de la Metro Orlando Film & Television Commission y anteriormente estuvo vinculada a Showtime Networks en Los Ángeles. También ha desempeñado posiciones de liderazgo en organizaciones como Film Florida y Women in Film & Television Florida.
Su función será importante porque atraer una producción no depende solamente de ofrecer dinero.
Los productores necesitan una oficina capaz de entender las necesidades de la industria, facilitar permisos, conectar compañías con trabajadores locales y resolver rápidamente los problemas logísticos que surgen durante una filmación.
El momento puede ser favorable
Orange County entra al mercado en un momento de transformación profunda dentro de Hollywood.
Las productoras están revisando costos.
Las plataformas de streaming han cambiado sus estrategias.
Los estudios buscan producir de manera más eficiente.
Los estados continúan modificando sus incentivos para ganar o mantener producciones.
Esto convierte la localización de una película en una especie de mercado internacional.
El guion puede escribirse en California.
El estudio puede tener sede en Los Ángeles.
Los actores pueden vivir en New York.
Pero la producción puede terminar realizándose donde la combinación de infraestructura, personal, localizaciones e incentivos resulte económicamente más conveniente.
Ahí es donde Orlando pretende competir.
La industria artística local tiene mucho que ganar
Para actores, músicos, bailarines, modelos y otros artistas de Central Florida, esta discusión puede parecer inicialmente demasiado económica.
No lo es.
Cada producción que llega necesita talento.
Necesita casting.
Necesita extras.
Necesita músicos.
Necesita bailarines.
Necesita voces.
Necesita dobles.
Necesita técnicos.
Necesita personal de producción.
Una industria cinematográfica más fuerte también podría crear oportunidades indirectas para agencias de talento, escuelas de actuación, compañías de producción independiente, estudios de grabación, empresas de alquiler de equipos y creadores de contenido.
Central Florida ya posee una considerable comunidad creativa.
El desafío consiste en convertir esa comunidad en una industria económicamente sostenible.
Pero hay preguntas que Orange County tendrá que responder
Anunciar $25 millones es relativamente sencillo.
Demostrar que esa inversión funciona será mucho más difícil.
Por eso este programa merece seguimiento periodístico.
Habrá que determinar cuántas producciones llegaron realmente como consecuencia del incentivo.
¿Cuánto dinero gastaron dentro de Orange County?
¿Cuántos residentes fueron contratados?
¿Cuánto duraron esos empleos?
¿Cuántas noches de hotel generaron?
¿Cuánto dinero terminó en negocios locales?
¿Las producciones contribuyeron a crear infraestructura permanente?
¿Regresaron posteriormente a producir nuevos proyectos?
Estas preguntas serán fundamentales porque atraer una película importante puede generar excelentes fotografías y titulares.
Construir una industria requiere resultados durante años.
El riesgo de los incentivos
También existe otro lado del debate.
Los incentivos cinematográficos no están libres de controversia.
Sus críticos sostienen que los gobiernos pueden terminar subsidiando empresas multimillonarias y que algunos programas producen retornos fiscales inferiores a su costo.
Sus defensores responden que medir únicamente los impuestos recaudados ignora otros beneficios como empleos, actividad empresarial, noches de hotel, desarrollo de infraestructura, turismo y formación profesional.
Ambas posiciones merecen ser examinadas.
Precisamente por eso Orange County deberá demostrar que los beneficios económicos y sociales obtenidos justifican el dinero público utilizado.
El programa no debería medirse por cuántas celebridades caminen por Orlando.
Debe medirse por cuánto valor económico y creativo permanece en Central Florida cuando la producción termina.
Una oportunidad particular para Orlando
Existe además un elemento que diferencia a Orlando de prácticamente cualquier otro mercado audiovisual estadounidense.
Central Florida combina turismo mundial, tecnología, simulación, parques temáticos, universidades, producción audiovisual, aeroespacial, videojuegos, entretenimiento inmersivo y una población multicultural en rápido crecimiento.
Esa combinación podría convertirse en una ventaja considerable.
El futuro del entretenimiento ya no está limitado al cine tradicional.
Incluye streaming, producción virtual, videojuegos, animación, realidad virtual, experiencias inmersivas y herramientas generativas de inteligencia artificial.
Central Florida podría intentar competir no solamente por películas y series.
Podría competir por la próxima generación completa de producción de entretenimiento.
Y esa diferencia es importante.
La verdadera oportunidad no consiste simplemente en reconstruir la industria que Florida perdió.
Consiste en construir la industria que todavía está naciendo.
Florida tiene una segunda oportunidad
Durante años, la conversación dentro de la comunidad cinematográfica de Florida ha girado alrededor de oportunidades perdidas.
Producciones que pudieron realizarse aquí terminaron en otros estados.
Profesionales se marcharon.
La infraestructura dejó de crecer al ritmo de otros mercados.
Orange County intenta ahora recuperar parte de ese terreno.
Los $25 millones no convertirán a Orlando en Hollywood de la noche a la mañana.
Tampoco garantizan que Central Florida pueda competir inmediatamente de igual a igual con Georgia.
Pero representan algo que la industria necesita para comenzar:
una señal clara de que el gobierno local quiere competir.
El siguiente paso será comprobar si los productores responden.
Después llegará la pregunta verdaderamente importante:
Cuando Hollywood llegue a Orlando, ¿podrá Central Florida convencerlo de quedarse?
La respuesta determinará si el Film Incentive Program termina siendo simplemente otro programa público de cinco años o si representa el comienzo de una nueva etapa para la industria artística, cinematográfica y audiovisual de Florida.
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Lee este articulo en Inglés en nuestro periódico anglo The Sun Post News:
https://thesunpost.com/2026/07/25/can-orlando-become-a-major-film-destination-again-orange-county-bets-25-million-on-the-future-of-cinema

