Site icon El Sol de la Florida

El Gran Error del Departamento de Educación de Puerto Rico: Excedentes al Revés

Cuando Se Castiga al que Enseña y Se Protege al que Administra

Hay una paradoja cruel que se repite año tras año en el sistema educativo de Puerto Rico: mientras los estudiantes acumulan fracasos académicos, mientras las puntuaciones en las pruebas estandarizadas siguen siendo alarmantes, mientras maestros dedicados ven sus carreras interrumpidas sin justificación real, el Departamento de Educación de Puerto Rico (DE) sigue declarando excedentes a los maestros —precisamente a los únicos profesionales que están cara a cara con el estudiante, que hacen posible el milagro diario del aprendizaje.

Esta no es solo una política equivocada. Es un error histórico, moral y administrativo que merece ser denunciado con toda la claridad que la situación exige.

El Fracaso Académico Es Real y Documentado

No se puede discutir lo que los números demuestran. Puerto Rico ha registrado consistentemente algunos de los resultados más bajos del país en las Pruebas Puertorriqueñas de Aprovechamiento Académico (PPAA) y en las evaluaciones del Programa Nacional de Evaluación del Progreso Educativo (NAEP, por sus siglas en inglés). En lectura y matemáticas, una proporción inaceptable de nuestros niños y jóvenes no está alcanzando los niveles de aprovechamiento esperados para su grado.

¿La respuesta del Departamento de Educación? Declarar excedentes a los maestros.

Es como culpar al médico de guardia de la epidemia y despedirlo, mientras se mantiene intacta toda la burocracia hospitalaria que nunca atiende a un solo paciente.


¿Qué Es un Maestro Excedente y Por Qué la Lógica Falla?

El Departamento de Educación justifica la declaración de maestros excedentes arguyendo una reducción en la matrícula escolar. Ciertamente, la población estudiantil ha disminuido en Puerto Rico como consecuencia de la emigración, los huracanes, la crisis económica y la pandemia. Sin embargo, la conclusión lógica de ese argumento ignora algo fundamental: menos estudiantes que fracasan académicamente necesitan más atención individualizada, no menos maestros. O sea, si tienes grupos de 30 estudiantes fracasados, usa los maestros para dos grupos de 15 estudiantes y ayudalos intensamente para que mejoren sus destrezas.

Un grupo más pequeño de estudiantes con rezago académico no requiere menos instrucción. Requiere más. Requiere maestros con tiempo para sentarse junto al niño que no entiende una fracción. Requiere al educador que puede detectar una dificultad de aprendizaje antes de que se convierta en una crisis de autoestima. Requiere al maestro que llama a los padres, que adapta el currículo, que se queda después de las 3:00 de la tarde porque un estudiante lo necesita.

Declarar excedente a ese maestro no es una solución de eficiencia. Es un acto de abandono institucional.


El Elefante en la Sala: La Burocracia Intocable

Mientras los maestros reciben cartas de excedencia, la estructura administrativa del Departamento de Educación permanece prácticamente intacta. Examinemos con honestidad quiénes ocupan posiciones que, con toda la buena voluntad del mundo, tienen un impacto mínimo o difícil de medir en el rendimiento académico directo del estudiante:

Los Facilitadores de Materia

Puerto Rico tiene facilitadores de matemáticas, de español, de inglés, de ciencias y de prácticamente cada área de contenido. Estos profesionales, en teoría, apoyan a los maestros mediante talleres, orientaciones y desarrollo profesional. En la práctica, muchos maestros reportan que estas visitas son esporádicas, que los talleres son repetitivos y que el impacto en el salón de clases es casi imperceptible. ¿Por qué no se evalúa con rigor si el dinero invertido en facilitadores se traduce en mejoras medibles para el estudiante? Si la respuesta es que no existe esa evidencia, entonces la pregunta obvia es: ¿por qué estos son los últimos en ser declarados excedentes?

Los Psicólogos Escolares

El rol del psicólogo escolar es legítimo e importante en su diseño original. Sin embargo, el sistema de Puerto Rico ha convertido esta posición, en muchos casos, en un cuello de botella burocrático donde los maestros esperan meses para que un estudiante con necesidades especiales sea evaluado, documentado y referido. Una razón de un psicólogo por cada 400, 500 o más estudiantes no sirve a nadie bien. Si se evaluara honestamente la cantidad de psicólogos en el sistema versus el volumen real de trabajo clínico directo que realizan en el salón, versus el trabajo administrativo que consumen, habría preguntas muy incómodas que responder.

Los Auxiliares Administrativos

El sistema educativo de Puerto Rico emplea una cantidad considerable de auxiliares en funciones de apoyo administrativo. En una era de digitalización, de sistemas de información automatizados y de gestión electrónica de documentos, muchas de estas funciones han quedado redundantes o pueden ser absorbidas por menor personal con capacitación adecuada. Sin embargo, nadie habla de declarar excedentes a los auxiliares.

Las Secretarias 1, 2, 3, 4 y 5

El escalafón secretarial del gobierno de Puerto Rico tiene múltiples categorías. En el Departamento de Educación, cada región educativa, cada superintendencia, cada distrito y cada oficina central tiene su complemento de secretarias en distintos niveles de clasificación. Es una estructura heredada del siglo XX que nunca ha sido racionalmente evaluada en el contexto de las herramientas tecnológicas disponibles hoy. Una secretaria bien capacitada con acceso a las plataformas digitales correctas puede realizar el trabajo que antes requerían tres o cuatro clasificaciones distintas. Pero no se habla de esto. Se habla de quitar a los maestros.


El Argumento que Nadie Quiere Hacer: El Poder del Sindicato Burocrático

Hay que tener el valor de señalar lo que muchos saben pero pocos dicen abiertamente: la protección de las posiciones administrativas en el Departamento de Educación no responde a una lógica pedagógica. Responde a una lógica política.

Las posiciones administrativas, secretariales y de apoyo tienen representación sindical poderosa. Los facilitadores tienen protección contractual. Los psicólogos tienen su propio gremio. Las secretarias están organizadas en varias categorías de clasificación que hacen extremadamente difícil —y políticamente costoso— cualquier reducción.

Los maestros, en cambio, son más fáciles de mover. Son numerosos, muchos sin permanencia, están distribuidos geográficamente, y su excedencia puede justificarse con el argumento de la matrícula sin que nadie tenga que responder por el impacto pedagógico.

El resultado es un sistema que se protege a sí mismo, no a los estudiantes.


Una Propuesta Concreta: Redefinir Quién Es Prescindible

Si el Departamento de Educación de Puerto Rico va a tomar decisiones difíciles —y la situación fiscal exige que las tome— debe hacerlo con un criterio claro: ¿esta posición impacta directamente el aprendizaje del estudiante?

Aplicando ese criterio honestamente:

Esto no significa que todas estas posiciones sean innecesarias. Significa que ninguna debe ser intocable cuando los maestros son los primeros en perder sus empleos.


Lo Que Está en Juego: Una Generación

Detrás de cada maestro declarado excedente hay decenas de estudiantes que pierden a alguien que los conoce, que conoce sus fortalezas y sus dificultades, que ha construido con ellos una relación pedagógica que no se repone fácilmente con un sustituto. La continuidad del maestro importa. Los estudios sobre efectividad docente son consistentes en señalar que la calidad y estabilidad del maestro es el factor escolar más importante en el rendimiento académico del estudiante, por encima de los recursos materiales, los programas curriculares y cualquier otra variable controlada por la administración.

Declarar excedente a un buen maestro para proteger posiciones que no tienen contacto directo con el estudiante es sacrificar el futuro de un niño en el altar de la burocracia.

Puerto Rico no puede permitirse ese lujo. No cuando uno de cada dos estudiantes no está leyendo a nivel de grado. No cuando los resultados en matemáticas siguen siendo alarmantes. No cuando miles de jóvenes abandonan el sistema cada año sin las herramientas para competir en una economía global.


Conclusión: Coraje Administrativo o Complicidad Institucional

El Departamento de Educación de Puerto Rico tiene que tomar una decisión fundamental: ¿va a gestionar su presupuesto con valentía y con los ojos puestos en el estudiante, o va a seguir tomando el camino de menor resistencia política, declarando excedentes a los maestros porque son los más fáciles de mover?

La respuesta que den a esa pregunta en los próximos presupuestos no es solo una decisión administrativa. Es una declaración moral sobre lo que valoran como institución.

Los maestros de Puerto Rico merecen lo mejor. Los estudiantes de Puerto Rico merecen lo mejor. Y el pueblo de Puerto Rico tiene derecho a exigir que el dinero público federal y estatal destinado a la educación llegue al salón de clases, no quede atrapado en una burocracia que se alimenta a sí misma mientras los niños fracasan.

El excedente no debe ser el maestro. El excedente debe ser el miedo institucional a hacer lo correcto.

Este artículo refleja la opinión de su autor y está basado en datos públicos sobre el sistema educativo de Puerto Rico.

Exit mobile version