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El agente inmobiliario que no entienda de tecnología no va a desaparecer, pero sí va a competir en desventaja

Por Andrés Utrera | Columnista de tecnología

Durante años, trabajar en bienes raíces significaba conocer el mercado, conseguir propiedades, hacer llamadas, organizar visitas y, sobre todo, construir una buena red de contactos. Todo eso sigue siendo importante. Lo que cambió es el terreno donde ocurre buena parte de ese trabajo. Hoy el cliente comienza su búsqueda desde una pantalla, compara propiedades en segundos, investiga al agente en redes sociales y espera respuestas prácticamente inmediatas.

La tecnología dejó de ser un complemento del profesional inmobiliario para convertirse en parte de su infraestructura de trabajo. Según la encuesta tecnológica 2025 de la National Association of REALTORS®, el 75% de los REALTORS® encuestados utiliza redes sociales en su negocio y estas fueron además la herramienta tecnológica que más agentes señalaron como fuente de leads de calidad, por encima de los CRM y del MLS.

Pero publicar una propiedad en Instagram o Facebook es apenas la superficie. Un CRM puede organizar contactos y seguimientos; las automatizaciones pueden mantener activa la comunicación con un prospecto; un chatbot puede responder preguntas iniciales cuando el agente está ocupado; las firmas electrónicas agilizan documentos; y la inteligencia artificial puede ayudar a redactar contenido, preparar campañas, resumir información o analizar grandes cantidades de datos.

La IA ya comenzó a entrar en el trabajo cotidiano del sector. La misma encuesta de NAR encontró que 46% de los REALTORS® utilizaba contenido generado con inteligencia artificial, mientras que 20% decía utilizar herramientas de IA diariamente y otro 22% semanalmente. Más recientemente, una encuesta de Realtors Property Resource publicada en 2026 encontró que 92% de los agentes participantes ya utilizaba IA o planeaba hacerlo, aunque la precisión de sus resultados continúa siendo una de sus principales preocupaciones.

Y allí está precisamente el punto que muchas veces se pierde en medio del entusiasmo tecnológico: tener inteligencia artificial no significa tener inteligencia inmobiliaria.

Un bot puede contestar un mensaje a las dos de la mañana, pero no necesariamente sabe interpretar lo que realmente preocupa a una familia. Una IA puede producir una descripción atractiva de una propiedad, pero no debería decidir qué información es correcta sin supervisión. Puede ayudar con análisis, marketing y tareas repetitivas, pero las decisiones que afectan una transacción continúan necesitando conocimiento profesional, responsabilidad y criterio humano.

Por eso creo que la verdadera transformación del Real Estate no será simplemente agente contra inteligencia artificial. Será algo mucho más interesante: profesionales que saben utilizar tecnología compitiendo con profesionales que todavía trabajan como si esa tecnología no existiera.

El agente inmobiliario del futuro probablemente seguirá haciendo algo que ninguna plataforma ha logrado eliminar: escuchar, negociar, interpretar necesidades y acompañar a una persona durante una de las decisiones financieras y emocionales más importantes de su vida. La diferencia es que ahora podrá hacerlo apoyado por datos, automatización, inteligencia artificial, CRM, contenido digital y redes sociales.

La tecnología no tiene que quitarle humanidad al Real Estate. Bien utilizada, debería hacer exactamente lo contrario: quitarle al agente parte del trabajo repetitivo para devolverle tiempo para lo que realmente importa.

Las propiedades seguirán siendo de ladrillos. El negocio, cada vez más, será de datos, tecnología y relaciones humanas.

Andrés Utrera escribe sobre tecnología, inteligencia artificial y cultura digital. Es conductor de Mente Digital en El Sol Network TV.

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