Zeneida Socorro Castillo murió durante un ataque en su residencia de Santo Domingo Este y el merenguero dominicano resultó herido. Mientras las autoridades investigan un presunto robo, el abogado de la familia sostiene que los agresores pudieron haber permanecido durante horas dentro de la vivienda. Esa versión abre interrogantes, pero todavía no constituye una conclusión policial.
ACTUALIDAD | INVESTIGACIÓN
Por la Redacción de El Sol de la Florida
SANTO DOMINGO, República Dominicana | 21 de septiembre de 2026.
La muerte de Zeneida Socorro Castillo, de 60 años, y las lesiones sufridas por su esposo, el merenguero Gilberto Julián Sarante Perdomo, conocido artísticamente como Julián Oro Duro, han dado lugar a una investigación que deberá esclarecer mucho más que la identidad de los responsables.
El ataque ocurrió en la residencia de la pareja, ubicada en el sector Brisa Oriental VI, próximo a la autopista de San Isidro, en Santo Domingo Este. La Policía Nacional confirmó el fallecimiento de Castillo y señaló que el artista, de 58 años, fue agredido cuando regresó a su vivienda durante la madrugada del lunes.
Los primeros informes describen un presunto asalto en el que fueron sustraídos dinero, prendas de valor y un teléfono celular. Sin embargo, las autoridades todavía no han establecido públicamente la secuencia completa de los acontecimientos ni el móvil definitivo del crimen.
La investigación ha adquirido una dimensión adicional por las declaraciones del abogado de la familia, Cándido Simón, quien sostiene que los atacantes pudieron haber entrado a la vivienda desde la tarde del domingo y esperado hasta el regreso del cantante.
La diferencia entre esa versión y lo que ha confirmado oficialmente la Policía es fundamental para comprender el caso sin convertir las sospechas en hechos probados.
El regreso del artista: la una de la madrugada
Según la información policial divulgada por medios dominicanos, Julián Oro Duro declaró a los investigadores que regresó a su residencia aproximadamente a la 1:00 de la madrugada del lunes 21 de septiembre.
Al entrar, habría sido sorprendido por dos individuos que lo agredieron físicamente. Los atacantes también lo habrían despojado de dinero en efectivo, prendas y un teléfono celular.
La Policía maneja de manera preliminar que Zeneida Socorro Castillo fue atacada antes de la llegada de su esposo. No obstante, todavía debe determinar cuándo ocurrió la agresión, cómo ingresaron los responsables y qué sucedió durante el tiempo previo al regreso del merenguero.
Este último punto es especialmente importante: que Castillo haya sido atacada antes de la llegada del artista no demuestra, por sí solo, cuánto tiempo permanecieron los agresores dentro de la vivienda.
La cronología exacta dependerá de las evidencias que puedan reunir los investigadores.
Zeneida Socorro Castillo: la víctima mortal
El diagnóstico médico-legal preliminar divulgado por la Policía establece que Castillo, de 60 años, falleció a consecuencia de un traumatismo craneofacial y una herida cortopenetrante en la región lateral izquierda del cuello.
La información confirma la gravedad de las lesiones, pero no permite reconstruir por sí sola la secuencia de la agresión ni determinar qué objeto produjo cada herida.
El vocero policial Diego Pesqueira indicó que las autoridades esperaban los resultados de los levantamientos de la Policía Científica y de la autopsia realizada por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif).
Por esa razón, no sería responsable afirmar que Castillo permaneció retenida durante ocho horas, que fue atacada durante todo ese período o que murió en un momento específico de la noche. Esos detalles requieren confirmación forense e investigativa.
La atención pública se ha concentrado en la trayectoria artística de su esposo, pero el centro de este caso es también la muerte de Zeneida Socorro Castillo. Su historia no debe quedar reducida a una referencia secundaria dentro de la noticia sobre el merenguero.
El estado de salud de Julián Oro Duro
Los informes policiales iniciales indicaron que el artista sufrió lesiones craneofaciales y una hemorragia intracraneal, por lo que fue trasladado a un centro médico para recibir atención.
Posteriormente, un reporte periodístico informó que el cantante permanecía ingresado en el Hospital General de la Plaza de la Salud, bajo observación y en condición estable.
Según esa publicación, el centro hospitalario reportó traumatismos en las regiones frontal y parietal de la cabeza, además de lesiones en otras partes del cuerpo. También informó que el artista no estaba recibiendo visitas.
Esta actualización introduce una distinción importante frente a los primeros titulares que describían su estado como grave: la información hospitalaria difundida posteriormente lo situaba estable, aunque todavía bajo observación médica.
No debe confundirse esa condición con un alta hospitalaria o una recuperación completa. Ninguna de esas dos circunstancias quedó establecida en el reporte consultado.
Las ocho horas: la versión que plantea nuevas preguntas
El abogado Cándido Simón ha introducido uno de los elementos más relevantes de la investigación.
En declaraciones recogidas por medios dominicanos, el jurista sostuvo que los presuntos agresores habrían ingresado a la residencia alrededor de las 5:00 de la tarde del domingo 20 de septiembre.
Según la información que dijo manejar, los individuos permanecieron allí hasta aproximadamente la 1:00 de la madrugada del lunes, cuando Julián Oro Duro regresó de una actividad musical.
De confirmarse esa cronología, los atacantes habrían permanecido unas ocho horas dentro de la vivienda.
Simón considera que esa posible espera merece una investigación más profunda. Su planteamiento es que, si el único propósito hubiera sido sustraer objetos de valor, habría que explicar por qué los responsables permanecieron en el lugar durante tanto tiempo.
La observación del abogado es una hipótesis investigativa que puede orientar preguntas, pero no demuestra que existiera un plan dirigido específicamente contra el cantante.
Tampoco establece que hubiera un autor intelectual, que los agresores conocieran previamente los movimientos de la pareja o que el robo fuera una simulación.
La Policía deberá determinar primero si la supuesta entrada a las 5:00 de la tarde está respaldada por cámaras, testimonios u otras pruebas.
Solo entonces será posible establecer si realmente existió una espera prolongada y qué significado tiene dentro de la investigación.
¿Un robo o un ataque planificado?
Los objetos presuntamente sustraídos constituyen un elemento concreto para investigar la hipótesis de robo.
Sin embargo, la existencia de un robo no resuelve automáticamente todas las preguntas sobre la conducta de los agresores.
Es posible investigar simultáneamente el apoderamiento de bienes, la violencia ejercida contra las víctimas y la posibilidad de que los responsables conocieran información sobre la vivienda. Eso no significa que cualquiera de esas hipótesis adicionales esté demostrada.
Para establecer si hubo planificación previa, los investigadores necesitarían determinar, entre otros aspectos, cómo se produjo el ingreso, si existió vigilancia anterior, si los atacantes conocían los horarios de la pareja y si hubo comunicaciones entre los posibles participantes.
Hasta el momento de esta revisión, no se ha divulgado evidencia oficial suficiente para responder afirmativamente a esas preguntas.
El abogado de la familia ha pedido que se investigue la posible participación de otras personas. También solicitó que los sospechosos sean capturados con vida para que puedan ser interrogados y sometidos a la justicia.
La eventual existencia de otros implicados sigue siendo una posibilidad planteada por la representación legal, no un hecho establecido por las autoridades.
Las evidencias encontradas en la vivienda
La Policía Científica procesó la escena del crimen y realizó levantamientos para preservar y analizar posibles evidencias.
De acuerdo con información policial recogida por la prensa dominicana, entre los objetos recolectados figuran tres fragmentos de piedra, un cuchillo de aproximadamente 13 pulgadas y un macetero de barro.
Estos elementos podrían resultar relevantes para la reconstrucción de las agresiones, pero su sola presencia no demuestra cómo fueron utilizados.
Los peritajes deberán establecer si contienen rastros biológicos, huellas u otros indicios que permitan relacionarlos con las víctimas o los responsables.
También será necesario determinar si alguno de esos objetos corresponde a las lesiones descritas en el diagnóstico médico-legal.
Una investigación de esta naturaleza no puede basarse únicamente en la apariencia de los objetos encontrados. Requiere resultados periciales, documentación de la escena y una reconstrucción coherente de los acontecimientos.
Cámaras de seguridad y testimonios: piezas fundamentales
La Policía Nacional informó que sus investigadores trabajan en el levantamiento de imágenes de cámaras de vigilancia y en la realización de entrevistas, en coordinación con el Ministerio Público.
Las grabaciones podrían ayudar a determinar cuándo llegaron los sospechosos, cuánto tiempo permanecieron en el área y cómo abandonaron el lugar.
También podrían permitir contrastar la cronología ofrecida por el abogado con los movimientos registrados en las inmediaciones de la residencia.
Por su parte, los testimonios de vecinos y otras personas podrían aportar información sobre ruidos, movimientos sospechosos o posibles vehículos vinculados al hecho.
Una publicación de la prensa dominicana recogió una versión preliminar según la cual una vecina habría alertado al sistema de emergencias 911 a la 1:05 de la madrugada y las unidades habrían llegado aproximadamente 14 minutos después.
Ese dato debe tratarse como información periodística preliminar mientras no se disponga de un registro oficial de la llamada y de la respuesta de emergencias.
De confirmarse, podría contribuir a reconstruir lo sucedido después del regreso del cantante, aunque no resolvería por sí solo lo ocurrido durante las horas anteriores.
¿Quiénes investigan el crimen?
La Policía Nacional informó que equipos de la División de Investigación de Delitos contra las Personas, conocida como Homicidios, trabajan en el caso junto con el Ministerio Público y la Policía Científica.
Las diligencias incluyen el procesamiento de la escena, la recopilación de evidencias, el análisis de grabaciones y la búsqueda de los responsables.
La investigación deberá reunir pruebas que permitan identificar a los participantes y establecer la responsabilidad individual de cada uno.
Esto incluye distinguir entre quien pudo haber ingresado a la vivienda, quien participó en las agresiones y cualquier otra persona cuya intervención pudiera demostrarse.
La identificación de sospechosos no equivale a una declaración de culpabilidad. Cualquier imputación deberá sustentarse en pruebas y someterse al proceso judicial correspondiente.
Julián Oro Duro y su trayectoria artística
Gilberto Julián Sarante Perdomo, conocido como Julián Oro Duro, es una figura del merengue dominicano y hermano del salsero Yiyo Sarante.
Su carrera está vinculada a la orquesta Oro Duro y a una trayectoria musical que también ha incluido otros ritmos populares. Entre las canciones asociadas a su repertorio figura La cita.
Su reconocimiento artístico explica parte de la amplia atención que el caso ha recibido en los medios dominicanos.
Sin embargo, esa notoriedad no debe desplazar el objetivo central de la cobertura: esclarecer la muerte de Castillo, documentar las lesiones del artista y examinar el desarrollo de la investigación con el mismo rigor que merece cualquier víctima de un crimen violento.
Lo que todavía no se sabe
A pesar de la cantidad de información publicada durante las primeras horas, permanecen abiertas preguntas esenciales.
No está establecida públicamente la hora exacta en que los agresores ingresaron a la vivienda. Tampoco se ha confirmado cuánto tiempo permanecieron allí, en qué momento fue atacada Castillo o si los responsables esperaban deliberadamente al merenguero.
Las autoridades deberán determinar si participaron únicamente los dos individuos mencionados en el relato inicial, cómo escaparon y si los objetos sustraídos permiten rastrear sus movimientos.
También está pendiente establecer el móvil definitivo y conocer las conclusiones forenses que permitan reconstruir las agresiones.
En las publicaciones revisadas para este artículo no se encontró una identificación oficial de los sospechosos ni una confirmación de que se hayan producido arrestos.
La información disponible permite afirmar que hubo un ataque mortal y un presunto robo. No permite concluir todavía que se trató de un crimen por encargo o de una operación planificada contra el artista.
Una investigación que debe responder con pruebas
El caso de Julián Oro Duro y Zeneida Socorro Castillo reúne elementos que justifican un seguimiento periodístico cuidadoso: una víctima mortal, un sobreviviente hospitalizado, objetos presuntamente robados y una versión sobre una posible espera de ocho horas que aún necesita corroboración.
La investigación deberá determinar qué ocurrió dentro de la vivienda y cómo se relacionan las distintas evidencias.
La familia tiene derecho a exigir respuestas y las autoridades tienen la responsabilidad de desarrollar una investigación que permita identificar a los responsables y presentar pruebas ante la justicia.
Para la opinión pública, el desafío es igualmente importante: distinguir entre los hechos confirmados, los testimonios, las hipótesis y las conclusiones que todavía no existen.
El esclarecimiento del crimen dependerá de esa diferencia.
Zeneida Socorro Castillo perdió la vida en su propio hogar. Establecer qué ocurrió, quiénes participaron y por qué sucedió es la respuesta que su familia y la sociedad dominicana esperan de las autoridades.

