Un país de sabichosos

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Carlos McCoy

El término sabichoso quiere decir, en Cuba y Puerto Rico, “pedante, que quiere demostrar que sabe mucho sobre algo”.

Sin embargo, nosotros, en la República Dominicana le hemos dado otra connotación. Es quien “saca provecho personal mediante el engaño a otras personas” Un perfecto “Avivato”, como aquel  personaje de las antiguas tiras cómicas del caricaturista argentino Lino Palacios.

Y para peores, nos hemos acostumbrado a ponderar al sabichoso y al hacerlo, hemos llenado el país de estos individuos.

Son sabichosos los que construyen casuchas en las riveras de ríos, arroyos y cañadas, con el solo propósito de convertirse en “damnificados” y que el gobierno les construya o les regale un apartamento en un proyecto público.  Más tarde los venden y comienzan un nuevo ciclo.

Son sabichosos, los directores de los comedores económicos, que la primera camioneta cargada con todos los productos que utilizan en la elaboración de los desayunos y almuerzos que sirven, salgan para sus respectivas residencias.

Son sabichosos los directores del plan social de la presidencia que hacen exactamente  lo mismo.

Son sabichosos, los altos mandos militares y policiales que enganchan a la Policía Nacional o a nuestras Fuerzas Armadas a su servidumbre personal y así no tener que pagarles un sueldo.

Son sabichosos los Legisladores que se auto asignan, en cada periodo legislativo,  dos exoneraciones de vehículos sin ninguna restricciones, más barrilitos y cofrecitos.

Son sabichosos los funcionarios que, por medio de sus influencias,  les consiguen becas en el extranjero a sus hijos y luego, no conforme con eso, logran que les coloquen a esos mismos hijos y parientes, como vice cónsules, consejeros y  ministros consejeros, en los consulados y embajadas dominicanas de los  países donde estudian.

Son sabichosos los ministros que llegan a una cartera y ponen como condición,  para pagar las deudas dejadas por el ministro anterior, que los acreedores de las mismas acepten una rebaja de hasta un 40%, pero que firmen como que recibieron la totalidad de lo adeudado.

Son sabichosos, los directores de aduanas que tienen oficinas paralelas,  donde cobran aranceles personales que terminan en sus respectivos bolsillos.

Son sabichosos aquellos burócratas que combinados con diputados y senadores, aceptan coimas para firmar acuerdos donde se garantice el pago de  peajes de una carretera, aunque no pase un solo vehículo por ella y para la construcción de  plantas de energía, donde le sale más barato al estado pagarle cuando estas no están encendidas.

Son sabichosos los fiscales que mal instrumentan un expediente para que se caiga en el juicio de fondo y el imputado salga libre.

Sabichosos son los jueces que varían medidas de coerción a sabiendas de que los encartados no tienen arraigo en la sociedad dominicana.

Sabichosos los pulperos que venden libras de trece y catorce onzas.

Sabichosos los farmacéuticos que despachan medicinas falsificadas.

Sabichosos los dueños de supermercados que les cambian las etiqueta a los productos vencidos para venderlos como aptos para el consumo.

Sabichosos los médicos que se llevan para sus clínicas privadas, equipos que han sido comprados por el gobierno, para los hospitales públicos que regentean.

Sabichosos los dueños de grandes tiendas de electrodomésticos que venden como si fueran nuevos, artículos marcados en el extranjero como “Second inventory” o “Refurbished” que no son otra cosas que equipos usados.

Sabichosos aquellos indolentes de todos los niveles, que están llenado el país de haitianos ilegales.

Con tantos sabichosos, generalizados en todos nuestros estratos sociales y políticos, es imposible el desarrollo de un pueblo.

Es por esas razones que hay muchos dominicanos que añoran con vehemencia, un régimen donde  había “un solo  sabichoso”

Carlos McCoy
CarlosMcCoyGuzman@gmail.com

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