Suben ligeramente ataques de tiburones, pero preocupa declive de su población

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Fotografía sin fecha cedida por el Programa para la Investigación de los Tiburones (FPSR) donde aparece su director emérito, el ictiólogo George Burgess, mostrando una portada del New York Tribune que habla de los ataques del tiburón blanco. EFE/Eric Zamora/FPSR.

El número de ataques no provocados de tiburones a seres humanos en todo el mundo ascendió en 2017 a 88, una cifra algo más alta que la registrada en los pasados cinco años, cuando la media fue 83, según un informe divulgado hoy en el que se alerta del “declive” de la población mundial de escualos.

Pese al aumento, solo cinco de esos ataques resultaron mortales, de acuerdo con el informe anual del Archivo de Internacional de Ataques de Tiburones (ISAF) de la Universidad de Florida, en Gainesville (norte del estado).

En 2017 ISAF contabilizó 155 ataques de tiburones en todo el planeta: 88 no provocados, 30 provocados, 18 ataques a embarcaciones y el resto de origen dudoso, no confirmado u otros.

“Si tenemos en cuenta los cientos de miles de horas anuales que los humanos pasan en la playa y el mar, tan solo cinco muertes (por ataques no provocados de tiburones) es una cifra ínfima”, destacó a Efe el ictiólogo George Burgess, director emérito del Programa para la Investigación de los Tiburones (FPSR), que cumple este año su sesenta aniversario.

La cifra total de ataques de tiburones no provocados es “notablemente más baja que la mayor registrada” hasta ahora, los 98 ataques de 2015, mientras que en 2016 fueron 81 y solo cuatro resultaron mortales.

Y es que, pese al ligero aumento de ataques no provocados a humanos en 2017 respecto de los años 2012-2016, Burgess se refirió a la “sombría verdad” de que “lo que hay es muchos pescadores con redes y anzuelos y una captura, la del tiburón, muy fácil de realizar”.

Una sobrepesca y pérdida del hábitat marino que está causando el “declive” permanente de la población de escualos en todo el mundo, aunque todavía es de cientos de millones de ejemplares, subrayó.

Especialmente preocupante es la captura de tiburones en el sureste de Asia, donde hay una “larga tradición” de uso de la aleta para sopa, por el “rumor” de que “tiene el efecto de potenciar tu virilidad”.

La leyenda en esa región asiática dice que la sopa de aleta de tiburón te “transforma en un amante tan bueno como los latinos y mejor que los gringos”. “Yo la probé y no me ayudo en absoluto”, dijo con humor el también biólogo.

Los pescadores cortan las aletas cuando el tiburón todavía está vivo, después lo tiran por la borda del barco y el animal se hunde hasta el fondo marino, condenándolo a una lenta muerte ya que sin aletas no puede nadar.

Pero los expertos asumen que “a medida que la población mundial y el interés en las actividades recreativas acuáticas continúan aumentando, los incidentes por ataques de tiburones también se incrementarán”.

El término “ataque no provocado” significa que este tipo de agresiones de escualos a personas “tienen lugar en el hábitat natural” de esos animales y sin que exista “provocación humana”.

En 2017 Estados Unidos continuó a la cabeza en el registro de ataques no provocados de tiburones a humanos, con 53 incidentes (60,2 % del total mundial), aunque ninguna muerte.

Le siguió Australia, con 14 ataques y un fallecido; la isla francesa de la Reunión (3 agresiones y 2 muertos), la británica isla de la Ascensión (2 ataques), Bahamas (2), Costa Rica (2 ataques y 1 muerto) e Indonesia (2).

En el octavo lugar se posicionó Suráfrica, con 2 ataques y detrás Brasil, Canarias y Cuba, cada uno con un ataque no provocado, que en el caso cubano fue mortal.
Egipto, Reino Unido, Japón, Maldivas y Nueva Zelanda también registraron cada uno un ataque, sin muertos.

“Siguiendo la tendencia normal”, Florida, en el sureste de Estados Unidos, fue un año más el estado que registró un mayor número de ataques no provocados de tiburones, con 31 agresiones, el 35 % del porcentaje total mundial.

A continuación de Florida, se situó el estado de Carolina del Sur (10 ataques), Hawai (6), California (2) y Massachusetts, Carolina del Norte, Texas y Virginia, con un caso cada uno.

Durante décadas Florida ha copado el primer puesto en ataques de tiburones y 2017 no fue la excepción, con el 58 % del total de agresiones de escualos en el país, aunque inferior a los 35 ataques no provocados contabilizados en 2016.

Por condados, el de Volusia, en la costa noreste de Florida, fue el que más casos registró (9), el 29 % del total en el estado, seguido de Brevard (7), Palm Beach (5), Duval (3) y Martin (2).

Y con un solo caso los condados de Indian River, Okaloosa, St. Johns, St. Lucie y Miami-Dade.

En contraste con el promedio anual de “solo seis muertes atribuibles a los ataques de tiburones no provocados”, unos cien millones de peces raya y tiburones son capturados cada año para la industria pesquera. efe

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