Madre colombiana pide ayuda y reclama justicia por la muerte de su hijo; cree policía de Miami no investiga el caso por tratarse de un hispano

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Si alguien conoce de este caso o tiene alguna información al respecto, favor contactarse con la redacción de este diario El Sol de la Florida. La siguiente es la carta enviada a esta redacción por una madre colombiana que reclama se esclarezca la muerte de su hijo ocurrida hace 4 años en la ciudad de Coconot Creek en Miami:

Soy Gloria Esperanza Blanco, soy colombiana y hoy recurro a ustedes, rogando su ayuda y para ello, les cuento lo que ha sucedido con mi único hijo DAVID MAURICIO CASTRO BLANCO.

El 10 de junio de 2012, mi único hijo fue baleado mortalmente en la ciudad de Coconut Creek [en la ciudad de Miami], 4 días después murió, y por su disposición, dada en 2010, donó todos sus órganos, córneas y tejidos.

La policía de Coconut Creek, asumió la investigación de este crimen, pero después de cuatro años, no hay ningún resultado, esa investigación, no ha obtenido ningún logro y sigue estando igual que como el primer día.

Creemos que la condición de latino de mi hijo, ha restado interés en adelantar esta investigación de manera exhaustiva; esta investigación está llena de errores.

Los hechos según ha informado la policía sucedieron así:

Mi hijo cumplió 31 años al día 5 de junio de 2012 y el día 9 de junio, la señora con la que vivía, se dice, que lo invitó, con algunos amigos (¿) a celebrar, fueron a un bar y luego, no sé a qué hora, ni quienes, regresaron al apartamento que compartían. Se dice, que no sé a qué hora, mi hijo decidió salir, no se sabe por qué, ni para qué y fue a un bar, allí según se dice, estuvo solo, tomando una copa, de allí habló por celular con la mujer con la que vivía.

Luego salió y sin que la policía pueda decir a dónde y convirtiéndose esto en un misterio, pues dice la policía que durante más o menos 30 minutos, David se desapareció, cosa muy extraña, pues él transitó en vías de una ciudad que debe tener cámaras en sus calles y que además, mi hijo tenía un celular, que fácilmente, se pudiera haber rastreado la señal, además se sabía de donde salió y a dónde llegó.

Este hecho, es una de las grandes fallas o dudas que surgen en la investigación policial, pues mi hijo no se desapareció en un desierto o en una selva, y es casi seguro, que no fue inducido por extraterrestres; resulta increíble, que la policía no pudiera rastrear su recorrido.

Mi hijo fue encontrado en el parqueadero de un club, del que se dice también, que no tiene cámaras, ni portero, ni vigilantes, pero si dicen, que no ingresó a ese club y que llegó solo, (no sé, cómo saben esto), luego sin que nadie escuchara la detonación del disparo, ni viera nada, lo encontraron, mortalmente herido, dentro de su carro.

Este asesinato está impune y hay un asesino gozando de libertad y haciendo burla de una policía inepta, que no ha hecho nada y que por lo que se ve, nada le importa tener resultados en este crimen.

Mi hijo hacía 12 años vivía en Estados Unidos, se fue a ese país, no buscando una mejor vida económica, pues en nuestro país él gozaba de todas las comodidades, estaba estudiando ingeniería mecatrónica, en una de las mejores universidades privadas, nunca tuvo necesidad de trabajar, vivía muy bien; pero se enamoró de una niña nacida en USA y que vivía en la Florida y siguiendo ese amor, viajó a buscarla. Con ella, después de algún tiempo, se casó y tuvieron 2 hijos; desafortunadamente, apareció en la vida de mi hijo, otra mujer y eso ocasionó su divorcio, años después.

Mi hijo se preocupó siempre por estudiar y por eso se graduó como ingeniero electrónico y en el tiempo de su muerte, trabajaba en una prestigiosa empresa de ingeniería, donde era muy apreciado y reconocido como una muy buena persona y además un valioso profesional.

David era querido por todos los que lo conocieron, era muy buen amigo y un excelente hijo, maravilloso, cariñoso, preocupado por su familia, era un hombre de bien, que nunca le hizo daño a nadie, un hombre sano de cuerpo y alma, quien con su generosidad hasta en la hora de su muerte, dio vida a muchas personas y mejorar la calidad de vida a muchas más.

No tenía enemigos, ni estuvo nunca involucrado con nada ilegal, esto lo pudo comprobar la policía, que pudo probar que fue un gran hombre, bueno y con una perspectiva de vida brillante y de grandes triunfos.

Después de cuatro años, sentimos que mi hijo murió y su muerte no le ha importado a la policía, que debe tener como su deber velar por la vida de todas las personas sin distingo de su origen.

Es muy triste, tener que asumir el dolor de la pérdida de un maravilloso hijo, y además ignorar qué fue lo que paso, porqué lo mataron y quién lo mató; y saber que no se hará justicia y que un gran ser humano no pudo alcanzar todos sus anhelos, ver crecer a sus hijos y como debió ser lo natural enterrar a sus padres.

Hoy recurro a la prensa, a sabiendas que el periodismo es un gran poder y que puede lograr cosas que a veces las instituciones no logran.

Por esto les ruego, les suplico, publiquen la historia de mi hijo y mi protesta, en contra de la policía de Coconut Creek.

Esta madre, que desde la muerte de su hijo no vive, solo espera, que se esclarezca la muerte de su hijo, agradece infinitamente, la atención que tenga de ustedes esta carta.

Como ya lo dije, soy colombiana, vivo en la ciudad de Cali.

Estoy presta a resolver cualquier inquietud.

Bendiciones,

Gloria Esperanza Blanco

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