Los omnipresentes “cubitos” Maggi sazonan instalación de Miralda en Miami

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Los más que centenarios, populares y globales cubitos de caldo Maggi sazonan la última obra del artista plástico español Antoni Miralda, una instalación con la que hoy rindió tributo a la diversidad de Miami y su gastronomía.

“The Maggic Banquet”, un juego de palabras en torno a Maggi, el apellido del suizo Julius Maggi, que fue el primero en comercializar estos cubos de caldo deshidratado que han dado sabor a un número incalculable de sopas y otros platos desde la primera década del siglo XX, tuvo lugar en Little Haiti, el barrio haitiano de Miami.

“Miami tiene una mezcla maravillosa de gente”, dijo a Efe Miralda, nacido en Tarrasa (Barcelona) en 1942 e interesado desde sus inicios como artista en explorar el mundo de la comida, tanto que muchas de sus obras tienen o han tenido partes comestibles.

También esta vez el público se llevó a la boca el arte de quien se atrevió a casar el monumento a Colón en Barcelona con la estatua de la Libertad de Nueva York en The Honeymoon Project (1986-1992).

Para “The Maggic Banquet” el cocinero José Casals y alumnos del Instituto Culinario de Miami prepararon una variedad de platos en representación de las múltiples etnias y orígenes de los habitantes de Miami, “todos buenísimos”, según Miralda.

Los “Mini tamales de yuca”, el “pan challat”, la “sopa pozole”, el “dip de cebolla” y los demás platos presentados en un “buffet-altar” decorado en rojo y amarillo, los colores de Maggi, fueron todos sazonados con los cubitos.

Carteles en español, inglés y “creole” advertían al público: “Precaución contiene glutamato monosódico”.

“‘The Maggic Banquet’ es una reflexión sobre las preocupaciones permanentes sobre la siempre cambiante relación del ser humano y sus alimentos, comprendiendo que la relación va más allá del aspecto cultural”, señala un comunicado del Museo de Arte y Diseño (MOAD) del Miami Dade College (MDC), que encargó esta obra a Miralda para su programa artístico Living Together.

En unas declaraciones a Efe antes de la presentación, Miralda subrayó que los “calditos”, como también son llamados en español, están todas partes y parecen todos iguales, pero la realidad es que no lo son.

El gusto varía según regiones o incluso países.

Miralda, que ha residido largos años en Miami y ahora vive a caballo entre esta ciudad y Barcelona, dice que en las tiendas de comestibles de la zona miamense donde vive predominan los cubitos hechos en Guatemala, pero si uno busca puede encontrar de otros países.

En el escaparate global de Amazon los hay para todos los gustos: hechos en Nigeria, en Egipto, en este caso “halal”, lo que significa que el pollo utilizado fue sacrificado como manda el Islam, en China, en Haití o Estados Unidos, y también de pollo, de carne vacuna, de vegetales u otros.

Y a diferencia de los fabricados a comienzos del siglo XX por Julius Maggi, que, según cuenta Miralda, fue un filántropo que quería ayudar a aliviar el hambre de la humanidad con algo barato y fácil de preparar, todos tienen mucho sodio y componentes químicos entre sus ingredientes.

Lo que Miralda explora en su “buffet” es la comercialización y globalización de los alimentos , así como la tradición, la identidad, la “memoria del gusto” y los hábitos de alimentación, señala un texto de presentación de la obra.

El proyecto no ha terminado por más que la comida de “The Maggic Banquet” se acabase hoy, pues la segunda fase es un “fanzine” electrónico que recogerá sus investigaciones y las aportaciones de otros estudiosos acerca de los Maggi, incluido un ensayo de Stephan Palmié, profesor de Antropología de la Universidad de Chicago.

Miralda, que creó en el año 2000 FoodCultura, un proyecto que consiste en archivos, colecciones, exposiciones y eventos en todo el mundo acerca de la diversidad de los alimentos y su relación con la cultura, ha pedido ayuda a la comunidad para reunir abundante información sobre “la historia, los usos y el saber de los cubitos Maggi, como producto y como marca”.

“Nos interesan materiales e información sobre este producto desde cualquier lugar de mundo y en cualquier idioma, imágenes de envases de productos, carteles, anuncios y vallas publicitarias, así como artículos publicados y recetas e imágenes de platos de libros de cocina que incluyen cubos de Maggi como ingrediente”, señala.

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