Frida, la perra salvavidas que se populariza en pegatinas, libros y muñecos

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En pegatinas, libros para colorear o muñecos de estambre, la imagen de la perra Frida ayuda a recaudar fondos para los damnificados del terremoto del martes pasado en México, tras el éxito que obtuvo en el rescate de personas atrapadas entre los escombros.

Frida, una perra labrador de 7 años con más de 52 rescates en toda su carrera, es la más famosa de la Unidad Canina de la Secretaría de Marina que ha buscado estos días señales de vida en los edificios colapsados por el sismo de 7,1 magnitud Richter en Ciudad de México.

La euforia general despertada por Frida impulsó a jóvenes de diversas regiones del país a usar su imagen como estandarte para solicitar recursos económicos y colaborar así con un “granito de arena” a los damnificados.

Estudiantes del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (Iteso) de Guadalajara, del occidental estado de Jalisco, crearon una pegatina con la imagen de Frida con sus lentes, botitas y su chaleco de la Marina mexicana para lograr un éxito de mercadotecnia.

“Sentíamos impotencia de no poder ayudar porque desde Guadalajara es poco lo que se puede hacer más que donar y llevar víveres”, relata a Efe Jesús Degollado, estudiante de ingeniería, que desarrolló la idea con Sofía Ron, estudiante de artes audiovisuales.

Las redes sociales hicieron lo suyo y en pocos días las pegatinas de Frida han llegado ya a miles de compradores de una veintena de estados mexicanos y de países como Francia, Costa Rica y Canadá.

Ron y Degollado afirman que su meta era venderlas entre los alumnos del Iteso para reunir 5.000 pesos (unos 279,6 dólares), aunque rebasaron los 100.000 pesos (alrededor de 5.589 dólares) en una semana.

“Todos se sintieron identificados por esta causa que es la perrita Frida y esta necesidad de ayudar”, asegura Degollado al sostener que no tenía “ni idea” de que el proyecto se volviera tan popular.

Los fondos obtenidos por la venta de la pegatina serán donados a Unired, una asociación de universidades para la reconstrucción de las zonas más afectadas por el sismo, asegura.

En Monterrey, capital del norteño estado de Nuevo León, la figura de Frida se materializó en un muñeco de estambre creado por un grupo de amigos aficionados al tejido que quisieron enviar “ayuda a la distancia”.

“Era una impotencia querer ayudar y no saber cómo y (creímos) que Frida se ha popularizado y ha ganado la simpatía de México por la inocencia y el esfuerzo que realiza un perro”, explica Orfa Alarcón, miembro de la agrupación “El crochet de los martecitos”.

Salvador García, miembro del grupo, tejió como tributo a Frida la primera figura de estambre de la perrita, sentada con sus lentes y sus botas azules, y de inmediato recibió aclamaciones en las redes sociales.

Los pedidos llegaron por cientos “y todo se salió de control”, dice Alarcón con alegría sobre los casi 3.000 mensajes que recibieron en pocos días no solo desde México, sino también de Estados Unidos, Uruguay y Argentina.

Ya están en la primera fase para hacer 100 figuras de dos tamaños y planean una segunda, la cual tomará tiempo porque solo cinco personas saben elaborarlos y ello les puede tomar hasta diez horas de trabajo.

En la capital mexicana, los perros Titán, Eco y Evil se unieron a Frida como protagonistas de un libro para colorear desarrollado por Lucie Torres y ofrecer así actividades a los niños en los albergues abiertos después del sismo.

“Vimos que los niños en los albergues estaban aburridos, estaban tristes y vimos que querían libros para colorear y pensé que estaría bien armar uno”, relata Torres, una ilustradora infantil que asegura que pensó en esto porque no podía remover escombros debido a una enfermedad en los riñones.

Su intención era hablar a los niños del movimiento telúrico y sus consecuencias y pensó que la figura de los perros rescatistas podrían hacer más fácil un tema tan “complicado” de abordar.

En el libro, Frida, Titán, Eco y Evil le dicen a los niños que los ayudarán a pasar los “momentos difíciles” y que “no se olviden de sonreír”. Cada uno cuenta además su historia y cómo adquirió la habilidad de rescatar personas.

La idea es que el libro sea gratuito y que cualquier persona lo pueda descargar. Gracias a la ayuda de un taller pudo imprimir 2.000 ejemplares que desde el sábado pasado se distribuyen en los albergues de Ciudad de México.

“Hemos sabido de varios casos de niños que están teniendo estrés postraumático. Es fuerte para la población de los más chiquitos tener que enfrentarse a lo que pasó, a asimilarlo y procesarlo”, asegura.

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