El Poder del Estado con Aroma de Mujer

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Ivette De Jesús |

Desde tiempos inmemoriales, los gobiernos y política han existido intrínsecamente unidos al desarrollo de las civilizaciones.  Faraones, reyes, emperadores, dictadores, presidentes y cancilleres han ceñido la corona y libado las dulces mieles de poder a través de los tiempos, de acuerdo a la evolución de los pueblos y sus formas de gobiernos.

Se dice que detrás de un gran gobernante, por regla natural, deben existir ministros capaces; según el infame e inmortal Maquiavelo, en su obra suprema El Príncipe “Las primeras conjeturas que se hacen sobre la inteligencia de un gobernante se basan en los hombres que le rodean, si son hombres capaces y fieles, siempre se le puede considerar sabio, porque quiere decir que ha sabido elegirlos capaces y mantenerlos fieles. Pero cuando no son así siempre se puede dar de él un juicio negativo, porque en esta elección ya ha cometido su primer error”. No sorprende en este contexto, que desde el antiguo Egipto, consejeros y gobernantes por igual hayan tomado la sublime forma femenina, al poseer las cualidades antes mencionadas. En la cultura griega, quien representaba la guerra justa, la civilización, sabiduría, estrategia, las ciencias, la justicia y la habilidad era una figura femenina: Palas Atenea. De ahí que no resulte extraño, aunque muchas veces fuese tras bambalinas, que aún en sociedades patriarcales la mente femenina marcara en cierto grado, el destino de los pueblos.

Nefertiti, Nefertari, Cleopatra, Olimpia, Artemisia I de Caria, Livia Drusila, Agripina, Lucrecia Borgia, Leonor de Aquitania, las Isabel (La Católica y la Reina virgen), María Estuardo, Catalina La Grande, Victoria, Alexandra Romanov e Isabel II tienen todas algo en común: portadoras de la marca del poder, con nombre de mujer.

En el presente siglo, al igual que en épocas anteriores, la presencia femenina en los altos círculos del poder, no ha sido la excepción. Grandes líderes abrieron el camino para que en la actualidad, la mujer ocupe un papel prominente en la sociedad y en la política de los países occidentales. Las precursoras europeas aseguraron un boom en américa latina, donde en varios países ya hemos tenido presidentas, algunas más exitosas que otras, pero todas a la cabeza de esta cara del cambio en sus países. Estados Unidos pese a ser un país que se destaca por sus ideales de libertad, democracia e igualdad, aún no se ha dado la coyuntura para que una mujer sea comandante en jefe del gobierno norteamericano. Quien ha estado más cerca, ha sido la ex secretaria de estado (la primera mujer en ocupar este cargo fue la destacada Madeleine Albright. Curiosamente, Albright sirvió durante el mandato de Bill Clinton, como embajadora ante la ONU y posteriormente, como secretaria de estado) Hillary Rodham Clinton, quien recientemente sufrió una contundente derrota electoral a manos de Donald John Trump, escenario que muchos analistas escépticos encontraban improbable, truncando el sueño de los votantes que predecían que en el 2016 tendrían la primera mujer presidente.

En Europa la historia es distinta, ya que existen varias líderes que han marcado el paso en sus naciones, siguiendo el ejemplo de Vigdis Finnbogadottir, quien se convirtió en Presidenta de Islandia en el año 1980, a la sazón, haciendo historia al convertirse también en la primera mujer presidente en Europa.

La primera presidenta de una república fue Isabel Martínez de Perón en el año 1974, pero la precursora fue Sirimavo Bandaranaike, dirigente del Partido de la Libertad de Sri Lanka, que llegó al poder en el 1960 asumiendo el cargo de primera ministra de su país. Otro referente del poder son Benazir Buttho, política y financiera pakistaní, siendo la primera mujer en ocupar este cargo en un país musulmán, hija de un ex primer ministro, la política le corría por las venas. Fue primera ministra en dos ocasiones, en ambas destituida. A la vuelta de un autoexilio, en 2007 fue brutalmente asesinada. Otra destacada miembro de esta élite es Indira Priyadarshini Gandhi, primera ministra de la India, hija también de un primer ministro, se destacó por ser una estratega brillante, hasta su asesinato en 1984.

A nuestro juicio, en este siglo, las políticas más prominentes en Europa han sido: Ángela Merkel en Alemania, Mary McAleese en Irlanda,  Helle Thorning-Schmidt en Dinamarca, Alenka Bratušek en Eslovenia, Erna Solberg en Noruega, Corina Casanova en Suiza, Theresa May en el Reino Unido (segunda mujer en ocupar el cargo, la primera fue la legendaria Dama de Hierro Margaret Thatcher) y Yulia Timoshenko en Ucrania. Otra política que se está granjeando un espacio incipiente, aunque de forma muy controversial, es la francesa Marine Le Pen.

Ángela Dorothea Merkel, Física y política alemana, quien ha ocupado el cargo de canciller desde el año 2005 en Alemania, catalogada como una de las mujeres más poderosas del mundo, es también un modelo a seguir para futuras generaciones. Derechista, con un estilo pragmático, sus políticas de reforma en pos de mejorar la productividad alemana, robustecer la economía, cambiar el sistema de salud y las fuentes de energía; adicionalmente a su excelente manejo de las crisis económicas le han granjeado una gran simpatía en todo el continente, a la vez que le han dado una proyección internacional impresionante. Su política de unión y fortalecimiento de la eurozona se han hecho evidentes a lo largo de sus mandatos; se ha destacado como líder de facto en la unión europea, habiendo presidido el G8 y el Consejo Europeo.

El talón de Aquiles de Merkel ha sido su política de brazos abiertos a los refugiados, que si bien es cierto, inicialmente fue aplaudida por muchos, tras los ataques terroristas que han sufrido Alemania y otros países Europeos, le ha ganado una amplia base de detractores; siendo duramente criticada por todo un estrato sociopolítico europeo.

Es bien sabido que Merkel buscará la reelección por un nuevo mandato, hazaña que nos gustaría que lograra. Sería interesante observar el manejo de esta gran líder ante un potencial desmembramiento de la Unión Europea, cuya ocurrencia es un riesgo que cada vez parece tomar más fuerza y forma. Merkel ha sido una líder capaz que ha hecho historia al posicionar su nación como una de las más poderosas y con economía más sólida de Europa.

Theresa Mary May, Geógrafa y política, ha sido primera ministra británica desde 2016, tras la renuncia de David Cameron como resultado del triunfo del Brexit. Con relativamente poco tiempo en el cargo, ha dado cátedra en su manejo de la política asociada a las medidas de mitigación para una economía saludable e independiente post-brexit.  A pesar de haber sufrido un revés en la aprobación de su proyecto de ley invocando el artículo 50 del tratado de Lisboa, en la cámara de los lores; quienes con un apabullante resultado de 358 votos a favor vs 256 en contra, introdujeron una enmienda a lo presentado por el gobierno de May, constituyendo así el primer fracaso temporal de su gobierno. De corte conservador, unionista (a lo interno del Reino Unido) y con una voluntad férrea, esta destacada británica ya ha disparado paralelos de comparación con Ángela Merkel. Contrario a Merkel, cuando May fue Ministro de Interior, se destacó por sus duras políticas en materia de inmigración.

Resulta de interés observar sus pasos futuros, no tenemos duda que May se consolidará como un referente de la política Europea si mantiene sus lineamientos, logra un brexit amigable para ambas partes y cohesiona el resto de las naciones del Reino Unido, desde un marco flexible, buscando el consenso para evitar un desmoronamiento de su nación.

Yulia Volodímirivna Timoshenko, Economista y Política, ha sido primera ministra de Ucrania en dos ocasiones (2005 y 2007-2010). Considerada la Juana de Arco de la revolución naranja que tuvo lugar en el año 2004,  se destacó como una de las líderes más influyentes de la oposición ucraniana, y la cara visible de la revolución. En 2010 fue destituida de su cargo, y se empezó un proceso judicial en su contra, que muchos consideran una cacería de brujas por motivos políticos; fue arrestada en 2011 debido a cargos de abuso de autoridad y sentenciada a 7 años de prisión. Debido al Euromaidán, al ser depuesto el gobierno de Viktor Yanukóvich en el año 2014, Timoshenko fue liberada; y de forma ipso facta, declaró sus intenciones de optar por la presidencia de Ucrania, donde quedó en segundo lugar. Actualmente Timoshenko mantiene su liderazgo en el partido opositor ucraniano.

Asia también ha tenido presidenta, por ejemplo en Taiwán Tsai Ing-wen, nacida en  Taipei, 31 de agosto de 1956, es una política, abogada y profesora taiwanesa. Desde el 20 de mayo de 2016, la presidenta de la República de China (Taiwán). En Filipinas Corazón Aquino, 1986.- Corazón Aquino jura su cargo de presidenta de Filipinas, tras el traslado del derrocado dictador Ferdinand Marcos a la base estadounidense de Clark.

En Latinoamérica también hemos contado con destacadas mujeres a nivel político: Isabel Martínez de Perón en Argentina, Lidia Gueiler en Bolivia, Janet Rosenberg Jagan en Guyana, Violeta Chamorro en Nicaragua, Rosalía Arteaga en Ecuador, Mireya Moscoso en Panamá, Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Laura Chinchilla en Costa Rica, Ertha Pascal –Trouillot en Haití, Dilma Rousseff en Brasil y Michelle Bachelet en Chile. En la República Dominicana, tras una larga trayectoria política, Milagros Ortiz Bosch se convierte en la primera vicepresidenta 2000-2004, Ministra de Educación y Senadora de la República en dos ocasiones y posteriormente, ha seguido su carrera política y realiza grandes aportes a la democracia dominicana.

Si bien es cierto, muchas de estas mandatarias han tenido grandes éxitos, como es el caso de Laura Chinchilla, en otros casos como son los de Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff, políticas destacadas y en su momento amadas por el pueblo, ambas de izquierda, han tenido una caída estrepitosa asociada sobre todo a casos de corrupción; nos basta recordar que actualmente, Fernández está siendo procesada ante la justicia argentina por un sinnúmero de cargos asociados a este tema; y Rousseff, otrora reconocida como una de las mujeres más poderosas del mundo, ha tenido que enfrentar un proceso de impeachment con la subsecuente destitución de su cargo, producto del caso Lava Jato. Esta tendencia a la corrupción se ha observado no solo en estos gobiernos, sino en varios de los países de la región con ideología populista o izquierdista, por lo que podemos determinar que está directamente vinculado a la forma como se conducen estos gobiernos y no a un tema de género. Otras como Mireya Moscoso y Michelle Bachelet han visto implicados familiares en escándalos de esta naturaleza, afectando su imagen pública.

Aunque cada uno de estos casos tiene sus bemoles y propios retos, reconocemos el gran valor que han tenido no solo estas mujeres, sino todas las que alrededor del mundo han incursionado en la política, desafiando paradigmas y demostrando que para gobernar un pueblo, son sólo necesarias las virtudes propias de un buen estadista, indistinto de un tema de género y religión. Luchando porque los derechos de la mujer sean considerados derechos humanos, por un mundo donde la igualdad prevalezca, donde el triunfo femenino no sea una excepción ni una distinción.

Para cerrar esta reflexión, cito a Hillary Clinton en su último discurso público: “A todas las niñas: nunca duden de que ustedes son valiosas y poderosas, y que ustedes deben perseguir e ir por sus propios sueños”.

La autora es Ingeniero Civil, dominicana y residente en Chile.

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