Ayuda social mal coordinada agrava problemas de hambre y salud en la vejez

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La falta de coordinación entre organizaciones comunitarias y el sistema de salud estadounidense incide en que uno de cada cuatro adultos mayores del país carezcan de suficientes recursos para comprar comida, según reveló un reporte difundido hoy por un grupo de expertos en Colorado.

El informe, preparado por el Instituto de Investigaciones de Salud de Kaiser Permanente, se basa en un análisis de la situación de más de 50.000 adultos mayores realizado entre 2012 a 2015 y que encontró que el 9,2 % de los mayores de 65 años enfrenta inseguridad alimenticia, o lo que es lo mismo: falta de acceso a comida en cantidad y calidad necesarias.

La falta de una metodología adecuada para coordinar la ayuda que organizaciones comunitarias y agencias del gobierno les ofrecen a los ancianos agrava los problemas de inseguridad alimenticia entre los adultos mayores, explica la pesquisa.

“La inseguridad alimenticia es un serio problema para muchos adultos mayores, debido a pobreza u otros desafíos”, expresa el nuevo reporte, reiterando algo ya detectado en un aviso de 2014 de la Fundación AARP y de UnitedHealthcare, en donde también se destacó el hecho de que casi uno de cada tres adultos mayores hispanos padecía de inseguridad alimenticia.

Los investigadores sostienen que “las maneras de identificar la inseguridad alimenticia entre adultos mayores deben combinarse con métodos que conecten a esas personas con recursos de comidas en sus comunidades”.

Pero esa metodología aún no se ha desarrollado, advierte el reporte, ahora publicado en la Revista de la Sociedad Americana de Geriatría (JAGS).

Según, Kathy Underhill, gerente general de la organización sin ánimos de lucro Hunger Free Colorado, de implementarse los recortes presupuestarios y cambios propuestos a los programas federales de ayuda, “los ancianos viviendo con ingresos fijos podrían perder todos sus beneficios”.

“Ellos dependen de la asistencia alimenticia para enfrentar las tormentas de la vida. Por eso, tenemos la responsabilidad compartida de que ninguno de nuestros vecinos padezca de hambre”, puntualizó.

A su vez, según el Instituto de Investigaciones de Salud, la mala alimentación lleva a un deterioro general de la salud y de la calidad de vida de los ancianos, incluyendo malestar bucal o dental, pérdida de independencia o de movilidad y dieta desbalanceada, sin que esto incluya frutas o verduras o menos de dos comidas al día.

Según el Buró del Censo, el 15,2 % de los 327 millones de personas de Estados Unidos son adultos mayores, es decir, 49,7 millones.

Eso significa que 12,4 millones de mayores de 65 años no pueden acceder todo el tiempo a alimento adecuado para sus dietas o preferencias.

También, según el reporte, ese desafío se agudiza para las ancianas, las personas que consumen tabaco o alcohol, otras con enfermedades crónicas, y los ancianos que no pueden cuidarse a sí mismo y que no tienen quien los ayude.

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