Agro foresta, ¡Cuidado!

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Carlos McCoy

Los dominicanos somos expertos ¡En todo! Y además, al ser extrovertidos, todo el mundo lo sabe.  Opinamos de cualquier tema y siempre tenemos las posibles soluciones para cualquier caso que se nos presente.

En estos momentos se debate en la opinión pública, el problema creado en Valle Nuevo, parque nacional y reserva científica, por unos asentamientos humanos que, por desidia, irresponsabilidad y falta de voluntad política, de sucesivos gobiernos, dejaron que llegue a este grado de desastre.

Las mismas autoridades nos dicen que el 80% de los ríos dominicanos, entre ellos el Yaque del Norte, el Yaque del Sur, el Yuna, el Camú, nacen en esta zona y que siete de cada diez dominicanos, de una u otra forma, aprovechan las aguas de este parque nacional.  Solo esta condición hace de Valle Nuevo una zona ecológicamente sagrada. Nunca debió permitirse las instalaciones de invernaderos, conucos y ¡Aserraderos!

Por suerte, parece que esta vez las autoridades responsables del cuidado de nuestro medio  ambiente, están tomando su rol con seriedad y la población tiene la percepción de que se van a tomar las medidas necesaria por extremas que estas sean.

Pero, estamos oyendo muchas voces “expertas” dando opiniones de lo que se debe o no se debe hacer.  En nuestro país tenemos la costumbre de buscar puestos para los hombres y no hombres para los puestos.  En esta ocasión no es diferente, el Ministro de Medio Ambiente, no es ni biólogo, ni experto forestal, es abogado,  pero tenemos entendido, es un entusiasta de la naturaleza.

En consecuencia, debe rodearse de expertos en la materia,   pues en este año, declarado por el presidente Danilo Medina como el año agroforestal, tenemos que tener mucho cuidado porque agroforestal está bastante lejos de forestar.

La mejor manera de forestar, aunque muy lenta, es la misma naturaleza.  Esta, ayudada por las aves, los animales silvestres, el viento y las lluvias,   tiene la ventaja de que foresta con especies endémicas y algunas nativas.  Casi nunca o muy raras veces, importa especies exóticas que regularmente, hacen mucho más daño que bien.

En la República Dominicana el 60% de nuestra flora, está compuesta por el pino criollo (pinus occidentalis) y la palma real (Roystonea hispaniola) son las especies más abundantes en la isla Española.  Al ser endémicas, de raíces muy profundas y crecer en variados tipos de suelo, son excelentes para reforestar.

Desgraciadamente, el pino criollo produce una buena madera, además de resinas y al igual que la Palma Real, es muy usada por nuestros campesinos en la construcción de casas, muebles, etc.  Que junto a los aserraderos y el conuquismo, constituyen la principal causa de la deforestación de nuestras montañas.

Hay expertos hablando de reforestar nuestros bosques con árboles de café y cacao,  que crecen en las partes altas, pero estas  son especies introducidas en nuestro país, no son endémicas ni nativas Y además, lo más peligroso, se utiliza la mano del hombre en su siembra y mantenimiento. Auto destructor por naturaleza.

Tenemos que tener mucho cuidado cuando se habla de los bosques.  En un bosque natural solo crecen especies, endémicas y nativas. La misma naturaleza se encarga del balance ecológico al descartar especies débiles.

Nuestra isla es la que mayor variedades de plantas  tiene en todas las Antillas.  Se han identificados más de 6000 especies, entre ellas   el ciprés, la caoba, el cedro, ébano verde, guayacán,  guayabo, aguacate, la ceiba, etc.  Solo, alrededor de 500 son exóticas.  Por lo que reforestar con un balance muy parecido al bosque original, que sería ecológicamente lo correcto, no es muy difícil de conseguir.  Lo que no debemos hacer es comenzar a sembrar plantas a lo loco y que al final el resultado sea un total desastre.

Consultemos solo a los expertos.

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Carlos McCoy
carlosmccoyguzman@gmail.com

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