2017 Tacoma. El “Toyota Way” o a la manera Toyota

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¿Que podríamos tener en común terroristas de ISIS, piratas somalíes, cientos de miles de conductores en todos los continentes y yo? El “enamoramiento” por una camioneta llamada Tacoma.

Algunos medios de prensa han tratado de descifrar el misterio sobre la mayoritaria presencia de estas camionetas en manos de terroristas, tarea que a probado ser difícil, pues ni el propio Toyota puede explicar como tantas han sido adquiridas por ellos. Lo que si tiene explicación, aunque algunos no lo conozcan o tiendan a miran para otro lado cuando las evidencias son presentadas, es que la historia de las Tacomas, y el éxito de Toyota en Estados Unidos -y medio mundo- tiene mucho que ver con la filosofía de los japoneses y de esta compañía en particular.

El mercado de las camionetas ha estado dominado por Detroit desde que el mundo es mundo, “como dijera mi abuelita”.  Ford, General Motors y Chrysler por ese orden, han mantenido el monopolio con productos que, si bien no siempre han sido los mejores, han elevado su calidad sustancialmente en los últimos años, garantizando que el romance de los norteamericanos con las camionetas “nativas”, no tendrá fin posiblemente nunca.

Sin embargo, un sector del mercado, el de las camionetas medianas, ha vivido trasformaciones sustanciales por casi cinco décadas. En 1964 llegó a Estados Unidos la primera camioneta producida por Toyota. Fue una Stout, un vehículo feo y con muy poca potencia. En 1969 comenzaron los cambios para bien, con la introducción de Hi-Lux, la camioneta responsable por inclinar la balanza de las camionetas medianas a favor de los japoneses. A pesar de mantener por algún tiempo el mismo motor débil de la Stout, una mejor cabina y chasis flexible le abrieron el camino, ayudados por motores más potentes introducidos en 1971 y 1972. Con el tiempo, los norteamericanos comenzaron a notar algo diferente en las camionetas Hi-Lux; no se rompían.

La leyenda de la durabilidad de estas pequeñas camionetas fue catapultada a la fama por el popular programa automovilístico de la BBC, “Top Gear”. Famosos por hacer pruebas alocadas a los vehículos, el programa compró una camioneta Hi-Lux del 1968, con más de 190,000 millas o casi 306, 000 kilómetros recorridos. Con ella bajaron una escalera, le chocaron contra un árbol, sumergieron en el mar por 4 horas, le dejaron caer una casa rodante en su techo, prendieron fuego, golpearon con una bola de metal de las usadas para demolición y la Hi-Lux se resistía a morir.

En un episodio sucesivo, otra Hi-Lux fue colocada en la azotea de un alto edificio al que demolieron con explosivos. Luego de remover toneladas de escombros, encontraron la maltrecha camioneta. Le reconectaron la batería, pusieron algo de diésel y, ¡Wow! Su motor comenzó a ronronear. No solo esto, a pesar de tener el chasis partido, fue conducida al set del programa. Así nació lo que en Top Gear acuñaron como: “The indestructible truck” o el camión indestructible.

En 1995, Toyota decidió sustituir en nuestro mercado a la Hi-Lux, con una camioneta pensada, producida, y nombrada con aroma norteamericano, la Tacoma. A pesar de la consabida lentitud “Toyota” para remodelar su alineación, la Tacoma se fue apoderando del mercado. En el 2015, esta camioneta acaparaba el 61% de las ventas  en su categoría, y aunque este porcentaje ha disminuido con la entrada al reciente de nuevos productos de GM, como la Colorado y Canyon, y la segunda generación de Honda Ridgeline, la Tacoma de Toyota sigue gozando de buena salud.

Toyota ha demostrado como uno de los mandatos de vida para los japoneses, puede conllevar al éxito. “La disciplina siempre vence a la inteligencia” perece haber sido una de las premisas fundamentales del éxito del fabricante. La compañía (ahora nuevo blanco de las amenazas del pomposo nuevo presidente norteamericano) emplea más de 160,000 personas en Estados Unidos, y sus autos cuentan entre los que más partes tienen producidas en el país. En el libro de Jeffrey Liker “The Toyota Way”,  se explican 14 principios fundamentales que acreditan el éxito del mayor fabricante de autos del mundo.

Estos principios, y muchos otros secretos fueron entregados en “bandeja de plata” por Toyota a General Motors en 1984, cuando decidieron enseñarles a los norteamericanos, como “fabricar autos de forma eficiente. Cientos de trabajadores fueron entrenados en Japón, y la planta NUMMI de Fremont California, produjo autos para General Motors con la eficiencia y calidad nunca antes vista. El “Toyota Way” había sido trasplantado a América con éxito, pero limitadamente.

Cuando GM intentó replicar la innovación en otras de sus plantas, la resistencia de los administrativos, sindicatos y una burocracia ranciosa, pudieron más que las buenas intenciones de ser más productivos y entregar mejores autos. El experimento NUMMI fue clausurado en el 2010, usando en la actualidad parte de sus instalaciones para producir los autos eléctricos Tesla.

GM, Ford y Chrysler algo han  aprendido durante estos años, pues, indudablemente, han mejorado tanto sus productos que, algunos, pueden competir “de tú a tú” con los japoneses. El arduo camino les ha llenado de escaras con bancarrotas, peleas sindicales, despidos masivos.

Todo lo que aquí les he narrado, ha estado inspirado en el profundo respeto que me ha merecido conducir por una semana mi auto de prueba, una Toyota Tacoma TRD. Una reverencia para un fabricante del que atreves de su éxito, podemos  aprender valiosas lecciones de vida y negocios, todas resumidas en…“The Toyota Way”.

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Roger Rivero es un periodista independiente, miembro de NAHJ, la Asociación nacional de periodistas Hispanos y de NWAPA la Asociación de periodistas automovilísticos del noroeste. Los vehículos son proporcionados por los fabricantes, como préstamo por una semana, para fines de la reseña. De ninguna manera los fabricantes controlan el contenido de los comentarios.

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